Por Willy Diversia-Corresponsable-Barranquilla
(Fotografias Sabino-Javier Fernandez)
Las conmemoraciones del día del orgullo LGBT, son sin duda los mejores momentos para
reflexionar en los resultados de un movimiento que ya completa cuatro décadas
de trabajo. La reflexión de que tanto
terreno hemos alcanzado es tan importante como considerar como se utilizaran
los nuevos recursos adquiridos y cuáles son los nuevos objetivos.
Bajo esa premisa, decidí entablar un dialogo con alguien que
sin lugar dudas es una autoridad en lo que activismo LGBT se refiere: el señor
Osvaldo Sabino, a quien considero este tratamiento no solo por ser uno de los
pioneros del frente de liberación
homosexual en Argentina, sino porque además ha sido víctima en carne propia de
las dificultades que puede generar la labor de activista, sufriendo
persecución, intentos de desaparición e inclusive viéndose obligado al exilio
en medio de un difícil panorama político en su país.
A continuación les presento la primera parte de la
entrevista en la cual Osvaldo proyectara un poco cual es su visión del
activismo en Latinoamérica actualmente y cuáles son los retos propuestos en el
presente.
Es evidente que en
los países donde se han producido avances en materia de derechos de la
comunidad LGBT son aquellos donde existe
apoyo político por parte del gobierno como es particularmente el caso reciente
de Islandia donde hubo un apoyo total por parte del legislativo, teniendo en
cuenta que el ejecutivo está presidido por una mujer lesbiana.
¿Qué canales crees que son validos y cuáles
no para lograr esa incidencia política?
Primero tenemos que tener en cuenta que para los políticos,
somos, fuimos y seremos, un objeto de uso.
A ellos no les interesa nuestra causa, sólo les interesan los resultados
que puedan obtener por apoyarla o por estar en contra. No niego que haya algunos que sean honestos,
por supuesto que los hay. Me refiero a
la mayoría que todos conocemos. Por eso
es que tenemos que mantener los ojos bien abiertos cuando nos unimos con
alguien, ya nos han vendido demasiados espejitos y collarcitos de colores. Estas son batallas, y en la batalla, todas
las armas son validas. Insisto, hay que tener los ojos bien abiertos y no
dejarse engañar por aquellos que buscan cosechar un voto y luego se olvidan de
sus promesas. Eso sí, no debemos aceptar
condicionamientos, ya tenemos dos mil años de eso, tenemos que mantenernos
firmes en nuestras posturas. Argentina
siguió el modelo español, y funcionó, creo que los que están luchando ahora
debieran hacer algo similar.
Colombia es uno de
los países que más a avanzado en materia de reconocimiento de derechos a
parejas del mismo sexo. Sin embargo, el punto débil del avance es que este se
ha producido en base a demandas populares accionadas por el poder judicial. La
rama legislativa aún muestra una clara renuencia a legislar a favor de la
comunidad LGBT.
¿Qué nos representa?
La experiencia
demuestra que la presión judicial es lo que finalmente termina movilizando a
los políticos. No es una cuestión que se
resuelve de un día para el otro. Los
políticos están concentrados en sus donantes, sólo les importa que les sigan
financiando sus campañas, y los llevan de las narices con una argolla que tiene
el signo pesos estampado. No creo en las
ideologías, el capitalismo sigue siendo quien marca el compás, desgraciadamente. Pero los políticos, a la larga, no pueden
soportar las presiones, y cuando la vía judicial se mantiene firme, al final
terminan plegándose. Lleva tiempo, pero
sé que se logra. Ahí está el caso de
Nueva York, pasó la ley, con un margen muy estrecho, e inmediatamente el
Gobernador Como empezó a recibir cheques frescos. ¿Sirve de ejemplo?
¿Cuál es su opinión
acerca de los procesos actuales de activismo LGBT en Latinoamérica?
Yo soy un idealista. No tengo nada que ganar, sólo la libertad,
por eso es que no me he alineado nunca con ninguna organización. Creo que la idea del activismo está
desvirtuándose, como ya he dicho, a causa de los intereses personales. Y hay que tener mucho cuidado con eso, porque
va en detrimento de nuestra lucha. Los
que se ven, públicamente, son los que están al frente de las organizaciones,
los que militan no son suficientes. Hay
muchos queer que creen que porque pueden ir a sacudirse a una discoteca, ya no
tienen más nada porque luchar. Existen
otros que se han desilusionado con los movimientos, y también están los peores
enemigos, los que viven en el armario (que son de temer). Creo que la concientización es un instrumento
muy poderoso, y hay que lograr cambiar la idiosincrasia de los queer, acercándolos
a la lucha a través de todos los medios, y nunca olvidar que es lícito usar
“las armas del enemigo”.
Sin duda alguna la población trans es la menos reivindicada
en los procesos de cualquier país que analicemos.
¿Cuáles son las metas propuestas
para el activismo LGBT en materia de reconocimiento de las diferentes
identidades de género?
Creo que muchos se olvidan que la cara más visible del
movimiento, son las transgénero, sobre todo, las chicas transgénero. Sin embargo, tanto en Argentina como en
España, la transfobia que existe entre los queer, es rampante, y quedan al
final de las filas. Los maricones
conservadores (que son muchos) dicen que no quieren que la gente los confunda
con ellxs. Pero se olvidan que cuando
fue la revuelta de Stonewall, o sea, cuando comenzó todo, las que estaban allí,
como podemos ver en muchos videos de la época, fueron las travestis. En
Argentina están discutiendo ya en el Congreso Nacional, la Ley de Género, y
esperamos que sea votada muy pronto.
Esta ley establece que lo/as transgéneros pueden cambiar sus nombres en
los documentos y en su acta de nacimiento.
No será un cambio total, pero sí un comienzo, es una injusticia que la
sociedad los tenga condenados a la prostitución o el espectáculo, cuando
sabemos que son personas útiles capaces de desarrollar sus habilidades en
cualquier ámbito de la sociedad. Sin embargo, su edad promedio de vida, es de
treinta y cinco años, y eso se debe a que están expuestas a todos los males, a
todos los abusos de una sociedad que aún hoy vive regida por los más absurdos
preceptos del judeocristianismo. Tenemos una gran deuda con ellas y ellos.
¿aún continúan sus labores en activismo? ¿existe una
coyuntura entre la nueva y la antigua generación activista? ¿Cuándo termina la
labor del activista?
Por supuesto que continúo en el activismo. Como he dicho, hay mucho camino por transitar
aún. Lo primero que hay que lograr, es
que pase la Ley de Identidad para que todo/as la/os compañera/os transgéneros
puedan tener sus derechos como cualquier ciudadano/a. Y, al mismo tiempo, y desde todos los
flancos, hay que implementar, cada día más, la educación. Erradicar los conceptos obsoletos que tienen
la sociedad—y sabemos que son demasiados—alcanzar un nivel de dignidad humana y
respeto para todos, que ninguno de nosotros sea “ciudadano de segunda
categoría”. Ser “diferente”, pensar
“diferente”, mostrarse “diferente”, no debe ser una barrera, al contrario, debe
ser una experiencia enriquecedora para todos.
El activismo, cuando es real, cuando uno lo lleva en la sangre, jamás
termina, menos aún para un artista que pretende que su obra perdure más allá de
su período de vida. No existen los
apolíticos, aún quien no se define abiertamente en una posición, está
haciéndolo, rebelándose contra todo lo establecido, y su silencio o
marginalización lo indica.
Con respecto a las diferencias entre la nueva generación y
los que venimos luchando desde hace muchos años, pienso que lo/as jóvenes no
deben cometer el constante error de ignorar la experiencia, la historia. Y los antiguos dirigentes tienen que escuchar
a los nuevos, es una relación ida y vuelta, no existimos los unos sin los
otros. A veces la soberbia de uno de los
dos grupos, acaba por arruinar el diálogo, y sin diálogo no se puede construir
una nueva sociedad.
Por último ¿Qué mensaje te gustaría enviar a los activistas
de Colombia y Latinoamérica?
Nací, crecí y me desarrollé en un tiempo de constante
turbulencia política, de represión cotidiana, de incertidumbre. Hoy todo ha cambiado, vivimos en democracia y
no sólo tenemos que luchar para conservarla y engrandecerla, pero también
tenemos que aprovechar lo mejor de ella.
La Libertad es el don más preciado que puede alcanzar un ser humano y,
desde mi punto de vista, nadie puede mantenerse al margen cuando se trata de
conquistarla, retenerla, acrecentarla.
Cuando sientan desazón por alguna caída, recuerden las palabras del
poeta argentino Almafuerte: Si te postran diez veces, te levantas, otras diez,
otras cien, otras quinientas, no han de ser tus caídas tan violentas, ni
tampoco por ley han de ser tantas. La
lucha es dura, los reveses son dolorosos pero, después de muchos años, hoy
puedo afirmar que no hay nada más hermoso que el triunfo, y vamos a lograrlo,
pero juntos y sin apartarnos de nuestros ideales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por comentar en nuestro blog. En breve tu comentario será visible.