miércoles, 8 de agosto de 2012

Viacrucis de una marcha.

Por: Nicolay Diversia

El pasado 1ro de julio  se celebró, perdón, se llevo a cabo en Bogotá la XVI Marcha por la Ciudadanía Plena de las Personas Lesbianas, Gay, Bisexuales y Ttrans de la ciudad, y del país, por que no hay que negar que Bogotá sigue siendo para muchas personas de estos sectores un paraíso de libertad en el cual pueden ser libremente. Esta misma marcha también se llevó a cabo en otras ciudades del país, como Cali, Medellín, entre otras más grandes y más pequeñas; pero nos centraremos en la experiencia vívida en Bogotá, que dejó en la gran mayoría un sin sabor que aumenta año tras año, en la que las y los asistentes sentimos  que marchamos como los cangrejos. En mi opinión por la ausencia de responsabilidad y el exceso de ego; y marchamos así, hacia  atrás, por que había un camino ganado que las luchas en común nos ayudaron a obtener y se desdibujo por completo,  o al menos eso fue lo que yo entendí.  A ver, veamos…. 

Mi primera marcha fue un fraude total, no participe muy activamente, en realidad solo miré, esta fue la marcha del 2003 cuando yo tuviera mis súper dulces 16 años y no tenia ni idea cual era el tema, la razón , nada, sólo estaba allí por pura 'chiripa' pero igual me fui con una idea muy mala de esa marcha. Vale aclarar que en esta época yo estaba viviendo mi propio dilema interno entorno a mi orientación sexual y quería ver y entender como era “esa gente”, saber si me parecía, si no, sí alguien me gustaba, quería tener un o una modelo y definitivamente no la encontré en medio de las y los borrachos, el desorden, los atropellos.

Avanzando mas adelante en el tiempo, como película era el 2007 y estando en la universidad me di cuenta de que si habían modelos, que había más gente que sentía lo que yo y la marcha se torno en un espacio por reinventar.  Era por esos días que las grandes luchas por los derechos estaban más a flor de piel, ya se hablaba de matrimonio, de derechos patrimoniales, el tema era debate en los pasillos, algunos hacíamos  la despreciable labor de “delatar judíos” en la universidad;  ¡ ese es!, ¡esa como que toma tinto!, en fin… el hecho es que ya conocía gente del 'cuento' y que estaba ligada a la lucha desde la academia, y fue ese año donde sin duda alguna solté mis prejuicios contra la marcha y me decidí a intentarlo de nuevo, ese era un espacio por ganar en mi propia lucha.

No recuerdo exactamente que día se realizó, sólo sé que hacia pocos días habían asesinado a los diputados del Valle y por eso escuché que se debía marchar de negro Yo hice caso, así obediente como soy para algunas cosas, fui de negro y marche con la Universidad Nacional y su perfecto lema  INTERCAMBIO HUMANITARIO ¡YA! , el cual fue un hit, y pego duro, no éramos ni muchos, ni machos pero salió bonito. Fue una marcha exitosa; muy buena asistencia, muchos mirones, muchos niños y niñas nos aplaudieron, la gente nos miraba como bichitos raros entre los raros. Ese día me enamore de esa sensación del deber cumplido, no levante ni polvo, pero me sentí parte de algo renovador. Renovamos  e impactamos con algo muy simple, la idea de que en la escala y estrechamente ligados están en orden, LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA DIVERSIDAD.

Eso entendieron muchos y muchas jóvenes con la marcha ese año y seguramente se sintieron parte de esa idea, representado@ y orgullos@s.  Pero en la marcha del 2012 se desaprovechó una gran oportunidad, tal cual como paso el año pasado, mejor dicho  desde que las organizaciones  que hacen parte del “movimiento LGBT”  se unieron a la estrategia institucional, esa que enfrenta a las organizaciones por recursos miserables rompiendo el tejido social y obliga a los y las activistas a desligarse de sus bases para darse ella misma un toque de humanidad vaciando las acciones de sentido, esa que de manera tiránica dice: cómo, cuándo, y bajo que lema se marcha apoyándose en un espacio de participación fraudulento que te invita a calentar puesto y tomar refrigerio para solamente legitimar una decisiones que han sido tomadas previamente, haciendo que canses y desertes.  Este ultimo hecho ha logrado que la mesa LGBT de Bogotá sea un espacio carente de sentido y que por ende las acciones a su cargo sean y respondan a esa misma dinámica, pero peor que todo lo anterior es la actitud que los marchantes hemos tomado, lavándonos las manos, negando nuestra responsabilidad en los fracasos del movimiento, cuando es de conocimiento popular que nuestros egos son tan grandes que no hemos querido ver que  desde que fuese decretada y posteriormente acordada la Política Pública para la Garantía Plena de los Derechos bla bla bla bla lo que sea,  no existe movimiento social y no es culpa de uno , sino de todos   y todas que tal cual como hiciera el ojo solo miramos para afuera y nunca para adentro y esa es la razón de nuestros fracasos.

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