Por: Harold Galindo
(Director de
Melofilia diversia (en Facebook), Arkano
rd en Facebook y @kiraxz en twitter)
Después de una
semana de asimilar todo lo que fue rock al parque 2012 la fuerza de la diversidad
un solo latir (e invoco todo el slogan porque este articulo tiene un fin con el
mismo) me doy cuenta que todo lo que
prevaleció en ese puente de finales de junio principios de julio fue la
diversidad: palabra enferma como el amor en los actuales tiempos.
¿Pero por qué
enferma? La respuesta es simple y es porque se convirtió en el nuevo hito de
radicalización de los seres humanos en este modernismo absurdo.
Este pecho junto
a drea y tito de radiodiversia estuvimos en el cubrimiento de rock al parque y
me di cuenta que la gente o más bien el ser humano nunca estará contento con
nada. Que tres días y tres tarimas de manera gratuita subiendo artistas de la
música no llenaba las expectativas de la gente; que los del metal simplemente
decían que todo el fin de semana debería ser de metal, los mismo los del
domingo y lo mismo los del lunes.
Es chistoso e
irrisorio que en el actual estado de cosas la gente siga con prejuicios
musicales y más exigiendo radicalismos en el tiempo y en el espacio. Desde una
perspectiva muy personal soy una fufa auditiva, disfruto al extremo escuchar y
retumbar sonidos de todo el mundo, de todo nivel en mis oídos; debo decir que
soy un music lover and sound believer y aunque en el mundo ya todo está creado
todavía no se ha terminado de innovar y eso es lo que me hace esperar que el
futuro de la música está en estas apuestas por parte de instituciones formales
de traer a estos desadaptados mentales de muchos o de escasos recursos
personajes que les hagan mover las neuronas un rato, podríamos decir que
durante tres días.
Rock al parque
fue la muestra de que la música sigue viva, de que en 3 escenarios en 3 días se
pueden mostrar todos los mundos
musicales que agrupan miles de personas. En total se dijo que se lograron
reunir más de 100.000 personas en cada uno de los días; donde las barreras del metal,
del reggae, del punk y de lo alter no fueron excusa para ver besarse 2 hombres
en la tarima Panamerica, de ver golpearse 50 peludos (y otros no tanto) en el
escenario Plaza, ver echadas cual vacas en los pastizales a las parejas en el
escenario Bio y de ver fumando marihuana, drogándose con otros aditamentos y
alcoholizándose hasta la saciedad en una linda zona verde como lo es el parque
metropolitano simón bolívar en una asfixiante metrópoli de asfalto como lo es
Bogotá.
Obviando el tema
de la marcha por la ciudadanía LGBTI (que en mi apreciación personal y de mi
parte merece un artículo de 10 hojas tratando de hacer entender el asco de la misma) que se celebró el
domingo de ese mismo fin de semana, logro concluir que:
· Rock al parque es la base
fundamental del patrimonio inmaterial de una ciudad capital, metrópoli, universalmente multicultural y
plurimusical.
· Que la fuerza de la diversidad
la tiene cada ser humano que se apropia de esos espacios, lugares y tiempos en
los que se desenvuelve totalmente como persona sin importar categorizaciones
ridículas impuestas por otros.
· Y que un solo latir lo vivimos
todos al escuchar esas canciones que nos paran los pelos (tal vez otras cosas),
y que nos hacen gritar, saltar, llorar
ole ole oleeeeeee oleeeee
No dejemos que
la diversidad sea el nuevo estandarte de donde se paren algunas personas a
esclavizar a los otros.

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