Por: Willy Diversia.
Barranquilla – Colombia
27 de Enero de 2011
Asumir el reto de vivir no es una tarea fácil, pero las
circunstancias particulares que viven algunas personas, hace que el simple
hecho de seguir transformando oxígeno en dióxido de carbono sea toda una
proeza. No creo que los esclavos africanos tuvieran muchos alicientes de seguir
con vida después de haber sido desterrados de sus territorios, separados de sus
familias y finalmente pasar toda una vida de penurias, abusos y trabajos
forzados; probablemente más de una mujer en la edad media deseo la muerte antes
que las agresiones y atropellos que ejecutaban sus maridos hacia ellas,
amparados bajo el machismo socio – cultural y las divinas influencias
eclesiásticas, ante las cuales no había ninguna defensa; estoy seguro que para
muchos judíos fue un bálsamo ser envenenados en cámaras de gas, antes que tener
que sopesar los maltratos, abusos y condiciones insalubres que se respiraban en
los campos de concentración de la Alemania Nazi. Como dijo algún pensador cuyo
nombre no recuerdo y tampoco me interesa: “hay personas que son reconocidas por
lo que hicieron en sus vidas, pero muchos lo merecen porque a pesar de no haber
sido grandes celebridades, tuvieron la valentía de tan solo existir”.
Somos muchos los que en nuestra niñez nos dimos cuenta que
teníamos el reto de vivir de un modo más complicado que el resto de la gente;
el ser una persona diversa solo fue un privilegio en la antigüedad clásica y de
ahí en adelante solo ha sido un dolor de cabeza. Para rematar el patriarca
Moisés y el admirable San Pablo apóstol nos pusieron las cosas más difícil al
escribir aquellas homofóbicas palabras que probablemente nunca imaginaron que
tendrían la relevancia casi universal que hoy tienen y que le dieron pie a la
iglesia para perseguirnos de por vida. Nadie puede erigirse como juez, pero
creo que a la final el mismísimo Dios los castigos por ello y por eso
terminaron como terminaron; en fin eso no viene al caso en estos momentos.
La presidencia de la república de Colombia tiene razón: ”los
héroes si existen”, han existido toda la vida. Lo fue Aristóteles cuando liberó
al hombre del sagrado amor de los dioses y le permitió pensar, fueron esas
mujeres que dedicaron y dieron su vida para que sus análogas pudieran tener condiciones
económicas y políticas más justas, Rosa Parks , aunque no era la mujer
maravilla, cambio el mundo cuando se negó a ceder una silla, Billie Holliday
aunque no volaba, pudo alzar su melodiosa voz lo suficientemente alto como para
dar un NO a los crímenes raciales y sobre todo, las locas escandalosas de
Stonewall, son unas heroínas por haber hecho suficiente ruido como para que
nuestros derechos dieran sus primeros pasos y ahora nosotros, sus descendientes
podamos pensar cada sábado a que discoteca saldremos a dar saltos.
Los activistas del movimiento LGBT en cualquier parte del
mundo son verdaderos héroes, ellos (y digo ellos porque a mí me falta demasiado
para ser activista, solo soy un loco que escribe y dice cosas) tienen el
suficiente amor propio, la suficiente convicción de lo que son y ante todo la
suficiente valentía como para salir afuera y decir “no me pongan las patas
encima”. No tienen complejo de vampiros para estar confinado a las sombras y
ante todo tienen la valentía de ser libres para sí mismos e inclusive hacer
algo por el prójimo.
Pero ¿Qué sería de nosotros sin esta maldita capacidad de
menospreciarlo todo? Nos quejamos de la discriminación, lloramos sobre nuestras
almohadas cuando alguien nos grita una barbaridad, nos martirizamos con la
zozobra de no tener libertad para amar, pero ahí estamos, criticando y
despotricando de los que hacen escándalo y se atreven a decir algo. Decimos que
los activistas están locos, que son irrespetuosos y que quieren andar con un
innecesario cartel diciendo lo que son. Yo le preguntaría a estos individuos
que ni siquiera la denominación de maricas merecen ¿saben ustedes que hay
países mas de 20 países en el mundo donde ser homosexual está penalizado con
cadena perpetua e inclusive la muerte? ¿Saben ustedes que según el islam si tu
hijo se evidencia tempranamente como homosexual tienes la libertad de
abandonarlo para no manchar tu casa con la vergüenza del pecado? Entonces
ustedes dirán: “!oh my god!, que retrógrados, entonces Colombia es un paraíso
comparado con ellos” y saben algo, tienen razón, Colombia es un paraíso mis
estimados, lo es gracias a esas locas que publican sus vidas, que gritan en las
marchas, que trabajan por la igualdad de derechos, que no les importa salir a
la calle con una bandera de arco iris por defender lo que son. Los héroes de
los gays no son Batman y Robín que nunca hicieron público su flirteo, los
héroes de nuestra comunidad son precisamente ELLOS.
Con esto, no quiero invitar a todos y a todas a ponerse un
cartel y gritar en la esquina de sus casas lo que son. Sé por experiencia que
existen muchas razones para guardar las apariencias, desde el miedo a la
familia hasta que tu pareja sea un closetero. Razones que nadie tiene derecho a
juzgar; lo que si me resulta intolerable, es la falta de apoyo a los que
verdaderamente están haciendo algo para que el mundo sea un lugar más
habitable, lo que le están allanando el camino a esos homosexuales que ahora
son niños, pero que en un futuro cercano serán atacados por el desconcierto de
sentir algo con lo que la sociedad ha marcado como equivocado. Así que si por
lo menos no tenemos las huevas suficientes como para apoyar una marcha,
tengamos la prudencia de respaldar el heroísmo de los demás con nuestro
valiosísimo silencio.
Dedicado a los cincuenta valientes que se atrevieron a
realizar la besatón en Cali.
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