Por: Willi Diversia-
Corresponsable Barranquilla
Hace algunos meses, mientras sostenía una de esas
inquietantes pero provechosas conversaciones conmigo mismo, me hice una
pregunta que hasta el sol de hoy no logro responder: si yo hubiese sido
heterosexual (que ni Dios o el Diablo lo quieran) ¿Qué clase de persona seria?
En mi mente me proyecte similar a uno de mis mejores amigos, que a pesar de ser
100% heterosexual tiene una mente tan abierta y libre de complejos que
inclusive en más de una ocasión se ha cambiado de ropa frente a mis ojos, sin
prevenciones de ningún tipo. Llegue a pensar que esa era la conclusión
definitiva, pero alguna parte de mí, aguardaba inseguridad al respecto y la
razón la conocí esta semana.
Algunos escritores tenemos la viciosa costumbre de releer
nuestras propias redacciones en busca de inspiración y hace unos pocos días me
encontré embelesado frente al computador, mirando en el historial de mi muro de
facebook los estados que había escrito en meses anteriores. Entre preguntas
capciosas, citas literarias, letras de canciones y varias frases que me
parecieron muy valiosas para condenarlas a la sombra del olvido, encontré algo
que escribí a mediados del año pasado, cuando tuve que hacer una visita al
centro comercial “Portal del prado”. Los que conocen Barranquilla, saben que
este lugar, aparte de ser el segundo centro comercial más grande de la costa
Caribe colombiana se ha convertido desde que fue inaugurado en el año 2007 en
patrimonio no oficial de la comunidad gay de la ciudad. En el paisaje cotidiano
de este lugar, es habitual ver diariamente varios jovencitos con el típico
perfil de “loca” con sus particulares vestimentas y delatadores gestos
desfilando por los pasillos del lugar.
Mientras “el portal” se ha convertido en un sitio
estratégico para algunos gays, a otros nos resulta un lugar incomodo, con
cercanos límites a la desagradabilidad. Y la razón no es otra que el volumen
diario de chicos homosexuales que concurren el lugar; en mi caso, manifesté públicamente en mi
estado de facebook que no volvería a ese lugar, salvo a un caso de extrema
necesidad y de hecho así a resultado, tanto que a pesar de estar allí las salas
de cine más cercanas, mi pareja y yo siempre preferimos ir a otro que nos queda
más lejos de nuestra casa. Sé que esta posición es apoyada por muchos otros gays,
incluyendo mi más cercano círculo de amigos. Pero hoy me veo en la obligación
de cuestionarlo.
Cuando vi ese estado y realice mentalmente toda esa
disertación me volví a preguntar: ¿Qué clase de heterosexual seria yo? ¿En
realidad no tengo clara la respuesta o en el fondo sé muy bien que sería del
mismo corte que nuestro bienaventurado procurador solo que más joven, más guapo
más laico y más inteligente?
Nuestra constitución política, expone tajantemente como
derecho fundamental el libre desarrollo de la personalidad, y eso está por
encima de las etiquetas que nos podamos plantear. Antes que pertenecer a un
grupo social, somos personas, seres individuales con posibilidades y características
distintas, por lo tanto el hecho de pertenecer a un grupo poblacional con una
característica común, no condena a todos sus miembros a ser iguales
Por mucho tiempo a existido un conflicto de etiquetas en
nuestro sector LGBT; las lesbianas que no gustan de los gays, los gays y las
lesbianas que están en contra de los bisexuales, las lesbianas, gays y
bisexuales que creen equivocados a los y las trans, las trans que ven a los
gays en un rango inferior, activos menospreciando pasivos, femeninas
discriminando camioneras en fin. Existe una endodiscriminación tan grande que
ignoramos que no somos lo que exigimos sean los heterosexuales: respetuosos de
las diferencia y personas con capacidad de disfrutar la diversidad; hemos
fantaseado con un mundo en que todos seamos lo mismo, pero nos enerva estar en
un lugar donde hay muchos como nosotros y entonces me pregunto: ¿Qué es lo que
nos molesta? ¿Ver el reflejo de nosotros mismos solo que en otra presentación?
Aún sigo sin comprender como los chicos del portal usan
pantalones tan ajustados, porque se maquillan, asumen ciertos comportamientos y
se congregan en masa en un lugar público. Probablemente nunca lo comprenda, así
como mi gran amigo nunca comprenderá porque a mí me gustan los hombres y eso
solo muestra una vez más que la diversidad humana es tan infinita como lo son las
estrellas y que adaptándola a la frase
de Oscar Wilde: no está hecha para ser comprendida, solo está hecha para ser
respetada.
La próxima vez que vaya al cine con mi pareja,
iré al portal y si veo a alguien conocido saludare así sea con
la ceja, y es que
en realidad ¿Dónde está la diferencia? Son muchas más las cosas que tenemos en
común que las . Recordemos lo que decía Maquiavelo, tal vez no nos hemos dado
cuenta que por andar tan divididos, son los heteros los que están reinando
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