jueves, 2 de agosto de 2012

¿QUÉ CLASE DE HETEROSEXUAL SERIAS TÚ?


Por: Willi Diversia- Corresponsable Barranquilla

Hace algunos meses, mientras sostenía una de esas inquietantes pero provechosas conversaciones conmigo mismo, me hice una pregunta que hasta el sol de hoy no logro responder: si yo hubiese sido heterosexual (que ni Dios o el Diablo lo quieran) ¿Qué clase de persona seria? En mi mente me proyecte similar a uno de mis mejores amigos, que a pesar de ser 100% heterosexual tiene una mente tan abierta y libre de complejos que inclusive en más de una ocasión se ha cambiado de ropa frente a mis ojos, sin prevenciones de ningún tipo. Llegue a pensar que esa era la conclusión definitiva, pero alguna parte de mí, aguardaba inseguridad al respecto y la razón la conocí esta semana.

Algunos escritores tenemos la viciosa costumbre de releer nuestras propias redacciones en busca de inspiración y hace unos pocos días me encontré embelesado frente al computador, mirando en el historial de mi muro de facebook los estados que había escrito en meses anteriores. Entre preguntas capciosas, citas literarias, letras de canciones y varias frases que me parecieron muy valiosas para condenarlas a la sombra del olvido, encontré algo que escribí a mediados del año pasado, cuando tuve que hacer una visita al centro comercial “Portal del prado”. Los que conocen Barranquilla, saben que este lugar, aparte de ser el segundo centro comercial más grande de la costa Caribe colombiana se ha convertido desde que fue inaugurado en el año 2007 en patrimonio no oficial de la comunidad gay de la ciudad. En el paisaje cotidiano de este lugar, es habitual ver diariamente varios jovencitos con el típico perfil de “loca” con sus particulares vestimentas y delatadores gestos desfilando por los pasillos del lugar.

Mientras “el portal” se ha convertido en un sitio estratégico para algunos gays, a otros nos resulta un lugar incomodo, con cercanos límites a la desagradabilidad. Y la razón no es otra que el volumen diario de chicos homosexuales que concurren el lugar;  en mi caso, manifesté públicamente en mi estado de facebook que no volvería a ese lugar, salvo a un caso de extrema necesidad y de hecho así a resultado, tanto que a pesar de estar allí las salas de cine más cercanas, mi pareja y yo siempre preferimos ir a otro que nos queda más lejos de nuestra casa. Sé que esta posición es apoyada por muchos otros gays, incluyendo mi más cercano círculo de amigos. Pero hoy me veo en la obligación de cuestionarlo.

Cuando vi ese estado y realice mentalmente toda esa disertación me volví a preguntar: ¿Qué clase de heterosexual seria yo? ¿En realidad no tengo clara la respuesta o en el fondo sé muy bien que sería del mismo corte que nuestro bienaventurado procurador solo que más joven, más guapo más laico y más inteligente?

Nuestra constitución política, expone tajantemente como derecho fundamental el libre desarrollo de la personalidad, y eso está por encima de las etiquetas que nos podamos plantear. Antes que pertenecer a un grupo social, somos personas, seres individuales  con posibilidades y características distintas, por lo tanto el hecho de pertenecer a un grupo poblacional con una característica común, no condena a todos sus miembros a ser iguales

Por mucho tiempo a existido un conflicto de etiquetas en nuestro sector LGBT; las lesbianas que no gustan de los gays, los gays y las lesbianas que están en contra de los bisexuales, las lesbianas, gays y bisexuales que creen equivocados a los y las trans, las trans que ven a los gays en un rango inferior, activos menospreciando pasivos, femeninas discriminando camioneras en fin. Existe una endodiscriminación tan grande que ignoramos que no somos lo que exigimos sean los heterosexuales: respetuosos de las diferencia y personas con capacidad de disfrutar la diversidad; hemos fantaseado con un mundo en que todos seamos lo mismo, pero nos enerva estar en un lugar donde hay muchos como nosotros y entonces me pregunto: ¿Qué es lo que nos molesta? ¿Ver el reflejo de nosotros mismos solo que en otra presentación?

Aún sigo sin comprender como los chicos del portal usan pantalones tan ajustados, porque se maquillan, asumen ciertos comportamientos y se congregan en masa en un lugar público. Probablemente nunca lo comprenda, así como mi gran amigo nunca comprenderá porque a mí me gustan los hombres y eso solo muestra una vez más que la diversidad humana es tan infinita como lo son las estrellas y que adaptándola a  la frase de Oscar Wilde: no está hecha para ser comprendida, solo está hecha para ser respetada.

La próxima vez que vaya al cine con mi pareja, iré al portal y si veo a alguien conocido saludare así sea con
 la ceja, y es que en realidad ¿Dónde está la diferencia? Son muchas más las cosas que tenemos en común que las . Recordemos lo que decía Maquiavelo, tal vez no nos hemos dado cuenta que por andar tan divididos, son los heteros los que están reinando

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