jueves, 2 de agosto de 2012

A PROPÓSITO DE: NEUTRALIDAD POLÍTICA LGBT


MEMORIAS DEL CARNAVAL “GAY” DE BARRANQUILLA.

Una de las faltas más graves que cometemos contra el idioma castellano, es la tergiversación progresiva y sistemática de algunos términos, hasta el punto que su significado y trayectoria etimológica se ve deformada. Este proceso, escoltado por el fuerte respaldo de la costumbre, altera la semántica de nuestro lenguaje, haciendo que utilicemos ciertos términos de modo incorrecto e ineficaz.

Por citar un ejemplo esta la palabra: fariseo. El dogma cristiano ha logrado que relacionemos ese término con la traición, la envidia, la apostasía y la blasfemia deliberada, considerada en algunas religiones como el único pecado que Dios no perdona. Muchas personas llegan inclusive a utilizarlo como una expresión de ofensa y para muchos, la sola comparación está cargada de altos efectos peyorativos
Lo que muchos no saben, es que la palabra fariseo viene de fariseísmo, el cual era una de las corrientes más antiguas y prominentes dentro del judaísmo a principios de nuestra era. Los fariseos eran considerados eruditos en la ley mosaica, por lo cual eran líderes espirituales respetados y muy populares. De los antiguos fariseos surgió la línea rabínica ortodoxa de los doctores de la ley que fue la que redactó los distintos Talmud. Además, se distinguían por un cuidado celoso y preciso de la ley; concebían esta como un muro que los diferenciaba de los gentiles (extranjeros) y de otros judíos de mala reputación. (Delincuentes, prostitutas, recaudadores de impuestos, esenios, zelotes entre otros.)

En la filosofía farisaica la ley era concebida como un muro de protección, un referente de diferenciación entre lo piadoso y lo que no lo era. De ese modo concluyeron que la mejor manera de no traspasar ese muro era construirlo con una altitud superior a la estipulada para que fuese más difícil violarlo; Por citar un ejemplo,  si la ley prohibía el consumo de un animal, los fariseos excluían de su alimentación los animales de su misma clase; si la ley enmarcaba el lavado de las manos como un requisito previo a la alimentación, ellos se bañaban antes de hacerlo. Entre otras restricciones los fariseos optaron por no intervenir en cuestiones políticas y gubernamentales, su intención, era no ir en contra de dios como supremo y único con derecho a gobernar.

Bajo una correcta interpretación, terminaríamos por concluir que muchos y muchas somos fariseos sin darnos cuenta y tal vez sin ni siquiera proponérnoslo.  Cuando alguien se impone límites por debajo de los establecidos, cuando alguien se margina de tomar decisiones y de pensar en asuntos que intervienen en su vida y en la de su medio social, esta de algún modo tangencial apostando al fariseísmo.

El término: política, es otro concepto que también se ha deteriorado. La gente conecta la política con los empleados públicos que ostentan deseados cargos de elección popular y no como la reflexión crítica sobre la conveniencia de determinadas disposiciones a una población, espacio y condiciones determinadas. La gente cree que el proselitismo político son las hipócritas campañas donde reparten una vez cada 3 o 4 años comida y materiales de construcción a los más necesitados a cambio de votos y  tal vez muchos no verían como política los ya famosos grafitis virtuales del activista Álvaro Hache más conocido como “loca jarta” en los cuales realiza profundas  críticas de diversos temas en máximo  dos líneas, perfecto para las personas que no les gusta leer este tipo de artículos pesados de más de un párrafo.

El pasado 26 de febrero, en el marco de las celebraciones de los pre carnavales de Barranquilla la ya nacionalmente famosa Guacherna gay, (la cual nunca he entendido porque se autoproclama gay cuando un 98% de la participación es del sector trans) este año, aparte del nunca antes visto despliegue de seguridad que aporto la policía, me llamo la atención un pasacalle de la organización  FUNDARVI que rezaba: “Respetar las diferencias es tan importante como usar el condón”. Ver este mensaje me sorprendió mucho, no por el mensaje como tal, ni por su autor Heriberto Mejía quien es un férreo abanderado de la lucha en contra la propagación del VIH y los derechos de la comunidad LGBT, lo que me sorprendió, fue que en cuatro años que llevo de observar el desfile, por primera y única vez note la presencia de un mensaje diferente al que comunican los senos perfectos de las participantes, al son de tambores y flautas.

Entonces recordé una corta entrevista que me concedió el señor Jairo Polo, presidente de CORPOGAY, la organización que ha impulsado el desfile desde hace más de veinte años; en ella, él aclaro tajantemente que el desfile no tiene ningún fin político y que se limita a ser un ente cultural y artístico. En ese momento me pregunte: ¿es coherente que una organización LGBT mantenga una postura políticamente neutral (definiendo la política como las formas de profesar el ejercicio democrático e igualitario de la ciudadanía en un estado social de derecho) cuando a nivel nacional e internacional se llevan a cabo importantes procesos en pro de los derechos de una comunidad milenariamente discriminada? Comunidad que impulsan y de la que además hacen parte.

¿es coherente que una organización LGBT mantenga una postura políticamente neutral (definiendo la política como modo de concebir el ejercicio democrático de la vida en sociedad) cuando se están llevando a cabo procesos importantes para el reconocimiento de la comunidad a nivel nacional e internacional?¿es coherente que una organización LGBT mantenga una postura políticamente neutral (definiendo la política como modo de concebir el ejercicio democrático de la vida en sociedad) cuando se están llevando a cabo procesos importantes para el reconocimiento de la comunidad a nivel nacional e internacional? ”Respetar las diferencias es tan importante como usar condón”

No se puede negar lo que ha hecho la corporación carnaval gay de Barraquilla durante más de dos décadas, ellos  fueron los primeros valientes en atreverse y en ganar un espacio y visibilizando a la comunidad trans de forma pública en un acto especial. Pero tampoco se puede ignorar que la ya nacionalmente famosa guacherna “gay” es también la más grande manifestación de homofobia del pueblo barranquillero. Personalmente no entiendo como las mismas trans tienen los cojones tan bien puestos como para salir cada año tan bellas y acicaladas para recibir unos cuantos aplausos a cambio de rechiflas y palabras soeces en medio de los desadaptados que se atreven inclusive a opacar su presentación con maicena y espuma. No entiendo como el presidente de la corporación puede marginar tan decididamente la reflexión política de una comunidad que es vituperada y cuya máxima expresión la encontramos en cada esquina del recorrido que hace este evento.

Y es que al ver esos trajes tan elaborados me pregunte: ¿Por  qué nadie se gastó dos mil pesos en una cartulina y un marcador para grabar un NO A LA HOMOFOBIA Y TRANSFOBIA en un lugar visible? o mejor aún, algo así como: PERSONAS LIBRES, ESTADOS LAICOS, teniendo en cuenta la persecución que nos ha declarado en los últimos días nuestro “querido” procurador general de la nación sustentado en sus posiciones claramente imparciales.

Al mostrarse tan políticamente neutral, el carnaval “gay” refuerza un mítico y tradicional estereotipo de lo que la sociedad cree que somos como LGBT, siendo esta la única oportunidad existente que tenemos de declarar pública y masivamente nuestra existencia en Barranquilla, ¿Por qué no mostrar que somos mucho más que la gallardía de salir a bailar en una calle, que somos más que pomposos vestidos, plumas, lentejuelas, tetas, culos y silicona? ¿Cómo una manifestación LGBT no va a expresar un mínimo apoyo a procesos tan importantes como los que se están librando en el país en cuanto a los derechos del sector? ¿Cómo no hubo una mínima manifestación de repudio al asesinato de activistas gay en África o de las chicas trans en Centroamérica? Ah, pero eso no es sorpresa, tampoco la hubo en el año 2008 cuando dos trans barranquilleras, que muy probablemente participaron alguna vez en ese desfile fueron masacradas por un miembro de la fuerza pública y otra que fue asesinada poco después, en circunstancias aún no esclarecidas.
Y sé que muchos pensaran que eso no cabe en carnavales, que las celebraciones de Joselito son fiesta y jolgorio; que así como el distrito gasta millonarios aportes en las festividades del dios momo, al tiempo que muchos de los damnificados por el invierno todavía yacen en improvisados cambuches fabricados con bolsas de basura, nosotros también tenemos derecho a la banalidad y el esparcimiento, pero a estos les digo que NOSOTROS no nos podemos dar el lujo de ser políticamente neutrales, somos nosotros los que somos marginados y tratados como ciudadanos de segunda clase, somos nosotros los que además de impuestos tenemos la carga de demostrar nuestra igualdad, por ese sencillo pliego de razones nosotros no podemos ser igual a la sociedad que nos vulnera, nosotros tenemos la obligación de ser mejores.

Dedicado a Claudia López, su absolución ha sido el mejor regalo a los periodistas en su mes.
PD: (ojala algún día lea esto)

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